¿Neto semana del niño?

Las redes sociales están llenas de mujeres desesperadas por ideas para cada día de esta semana, porque de unos años para acá, las escuelas se les ha ocurrido la nada genial idea de un evento especial con duración de una semana para festejar el Día del niño. Sombreros locos, calcetas locas, sin mochila, fiesta de disfraces, pijamada, peinados locos y un sin fin de inventos que lo único que hacen es poner a parir chayotes a las madres de familia, que ya suficiente tienen con estar tratando de criar, por lo menos las que intentan hacerlo, a seres humanos decentes.

Ojo, no me malinterpreten. El Día del niño es un día importante. Yo soy mamá. Lo celebro. Pero celebro EL DÍA… no la semana. Convertir una celebración como el día del niño en toda una semana de actividades me parece pervertir un poco la finalidad del festejo. Es como los que la boda les dura una semana, o los que dicen “es mi mes” porque un día de ese mes es su cumpleaños. La neta creo que no está bien. Y el mensaje con el que se quedan los niños puede no ser mi favorito. Que sepan que tienen un día donde podemos darles un detalle, darles de comer algo que les gusta, consentirlos y que se sientan especiales, eso me gusta, desde mi muy particular punto de vista, eso está bien. Pero no que piensen que por ese día el mundo gira a su alrededor una semana. Más su cumpleaños, más navidad, más reyes, y todos los otros días que le quieras agregar a la lista.

La neta no está bien para las pequeñas cabezas de nuestros pequeños mocosos.

No es que no aprecie la ilusión o la emoción de los niños frente a todas estas actividades, pero creo que quitan más de lo que dan. Estamos haciendo generaciones de pequeños humanos que se están acostumbrando a pedir y pedir y pedir sin sentirse nunca satisfechos, que piensan que merecen TODO por el hecho de ser niños o cumplir años, que se vuelven mega demandantes. De pronto veo niños de kinder con toga y birrete, cuando eso era algo que se ganaba al terminar una carrera universitaria como un honor. De pronto veo árboles de navidad rodeados de más de 50 regalos para familias pequeñas, viajes de graduación para primaria, chavos de 15 años que reciben coches de regalo… personitas que están aprendiendo que no es necesario esforzarse tanto, ni lograr tanto, para ganarse lo que ellos pidan.

Tampoco es que quiera que se esclavicen para ganarse un chicle. Claro que los niños deben disfrutar, claro que deben sentirse orgullosos de sus logros. Pero aquí está la clave. Es una recompensa interna. Yo quiero que mi hijo se sienta orgulloso porque sacó un buen promedio, no que saque un buen promedio para que lo lleve de viaje. Quiero que se sienta motivado a ir a su entrenamiento de Hockey porque disfruta la clase y usa su cuerpo, no porque cuando cumpla un año le voy a regalar un videojuego o qué se yo. Quiero que se sienta motivado a mantener su cuarto arreglado porque se siente bien estando ahí, no porque si no le voy a pegar un grito por no recogerlo. Quiero todo esto porque estamos perdiendo profundidad como seres humanos, y últimamente parecería que sólo nos vamos por lo externo. Y está súper triste para todos.

Claro que se disfruta lo material, una cena en un buen restaurante, una blusa con una clase divina, una taza hermosa que te sale más cara de lo que debería salir, un teléfono que saca unas fotos de miedo… pero no podemos dejar que se pierda nuestra capacidad de disfrutar lo que viene de dentro también. Y necesitamos preguntarnos qué estamos haciendo con nuestros niños en ese sentido.

Mami Monstruo


Deja un comentario